¿Un Desarme Unilateral?

Desarme Argentina
Desarmar solo a los delincuentes. Armar a todos los legitimos usuarios policias y civiles entrenados.

En estos últimos días, por la gran ola de inseguridad y violencia que está asolando a nuestro país, hemos escuchado respuestas supuestamente «innovadoras» frente a éste fenómeno.

Frente a aquellos que pregonaban -posiblemente con razón- la necesidad de implementar una política de «broken windows» (ventanas rotas) -la llamada «tolerancia cero»-, algunos otros sostenían que no existía razón para que los civiles estuviesen armados.

A esto agregaron que no existía tampoco razón para que los policías fuera de servicio portasen sus armas reglamentarias.

Incluso, llegaron a sostener que la Policía debería, en el futuro, dejar de portar armas, o reducir el calibre de éstas (¡Se llegó a proponer el .22 LR!).

Estos planteos, en su mejor luz, se basan en dos teorías la «violencia desde arriba» y el «gatillo fácil».

La primera de estas teorías se basa en una concepción ideologizada del concepto de seguridad. El Estado, ubicuo opresor, usa a sus «fuerzas de choque» para mantener el status quo. Esta  afirmación no merecería, a mi entender, mayor análisis.

Seria extremadamente difícil sostener que el pleno respeto a los derechos de propiedad  no es un estado de cosas deseable, y que, dentro de la ley, debemos hacer todo lo posible para mantenerlo. Detrás de esta postura subyace la creencia de que es la pobreza un factor generador de delito. Nada más alejado de la realidad.

Los sectores de escasos recursos son tan victimas como los de altos recursos. Además, esto llevaría a presuponer que personas con escasa instrucción y medios, pueden organizar bandas con fusiles de asalto, handies, etc.

El que realmente tiene hambre, es más fácil que robe tomates de un cajón que asalte un banco. Así, la causa del delito debe ser otra…

La segunda teoría es la del «gatillo fácil». Es verdad que en los últimos años ha aumentado lamentablemente, el número de bajas civiles en los enfrentamientos. Pero éste análisis facilista olvida dos puntos importantes. Hace unos años, no era necesario que la policía abriese fuego con tanta frecuencia, y nunca tuvo la carencia de medios y entrenamiento que sufrió en los últimos quince años.

«La teoría del gatillo facil es un analisis facilista que olvida que hace años atras no era necesario que la policia abriese fuego con tanta frecuencia, y nunca tuvo la carencia de medios y entrenamiento que sufrio en los últimos años»

Demostrado el escaso fundamento de las teorías que pregonan un verdadero «desarme unilateral», veamos el por qué de permitir la tenencia y portación de armas por parte de civiles y policías fuera de servicio.

Los delincuentes razonan en base a una ecuación de utilidad esperada (esto es, la aceptación y comparación de los resultados de distintos cursos de acción, dadas las probabilidades de cada resultado).

Simplificando: un delincuente potencial, delinquirá si cree que las posibilidades de un resultado negativo son muy bajas.

Así las cosas, si la única posibilidad negativa que contemplan los delincuentes es la cárcel (con el bajo índice de condenas, beneficios como el de la Ley 24.390, la carencia de medios para la investigación), ciertamente tiene incentivos para delinquir.

En cambio, si considera la posibilidad de que su ataque (contra la vida, integridad fisica, propiedad u honor de los ciudadanos) sea repelida, posiblemente no cometa el delito o, al menos, no lo cometerá de manera violenta.

Así, en EE.UU., en las comunidades con «leyes blandas» para la tenencia de armas, no ocurren tantos «hot bulglaries» o «assaults» (asaltos) como en aquellas con legislaciones más «duras».

En síntesis, para crear los incentivos suficientes para prevenir el delito, al menos en sus formas más violentas, no es correcto pregonar un desarme unilateral.

En cambio, si todos los legítimos usuarios (policías y civiles,  debidamente entrenados) pueden tener sus armas, le cambiará de tal modo el mapa de incentivos a los potenciales delincuentes de modo tal que se alcanzará el objetivo deseado.


Fuente: Santiago L. Aversa, ¿Un Desarme Unilateral?, pagina 2, Diario Legitima Defensa nº11, Junio 1999. Ciudad Autonoma de Buenos Aires.